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Gajes del oficio

Publicado por nicaragua24 Noticias| gajes oficio

383-bravoEl pasado viernes 13, el señor presidente declaró durante un evento, que los medios de prensa independientes de Nicaragua promueven el magnicidio. Según el diccionario de la RAE, Magnicidio tiene que ver “con la muerte violenta de una persona importante por su cargo o poder”.


Es comprensible que un  individuo común y corriente, que no está acostumbrado a vivir un vida tumultuosa, como lo ha hecho el esposo de doña Rosario tenga miedo. Pero no entiendo es la razón por la cual a él lo amedrente una posible acción popular de ese tipo; especialmente cuando don Daniel ha estado relacionado con operativos políticos de esa envergadura.


Si retrocedemos un poco en nuestra historia, veremos por ejemplo, que la muerte de Anastasio Somoza García en 1956 a causa de cuatro disparos salidos del revólver de Rigoberto López Pérez, fue un magnicidio. Muchos están de acuerdo con ese gesto del poeta López Pérez; entonces, ¿cuál es el problema?


Luego, poco después del triunfo revolucionario, la Dirección Nacional autorizó la muerte del coronel Pablo Emilio Salazar (Comandante Bravo).  Por haber sido Salazar una persona de relieve en la política nicaragüense, esa operación puede considerarse un magnicidio.  Si se pudo ajusticiar al ex-coronel de la GN; entonces, ¿cuál es el problema?


Después, en septiembre de 1980, prácticamente el mismo grupo que ejecutó a Salazar, le concertó una cita con el Creador a Anastasio Somoza Debayle, en Asunción, Paraguay. Sobre este episodio en particular quiero mencionar que en una ocasión, durante la guerra civíl de los 80, mi antiguo comandante, Edén Pastora (Comandante Cero), me contó que “los argentinos” (refiriéndose al grupo de internacionalistas de esa nacionalidad que estaban en Nicaragua), habían pedido una reunión con la Dirección Nacional del FSLN, de la cual Daniel Ortega era miembro importante, para exponerles que ellos querían ajusticiar a Somoza Debayle. Edén afirmaba que la reunión fue breve y que la DN había accedido a financiar la operación. Me pregunto, si Somoza estuvo bien muerto, entonces ¿cuál es el problema?


Asi se dieron otra muertes de personajes igualmente importantes en nuestro panorama nacional.


Jorge Salazar: Líder cafetalero y prominente  miembro del Consejo Superior de la Empresa Privada ( COSEP), fue emboscado y asesinado por fuerzas del Ministerio del Interior, en El Crucero, el 17 de noviembre de 1980. Si no se hizo problema alguno por esa muerte, entonces, ¿cuál es el problema?


Arges Sequeira Mangas:  Sequeira dirigía la Asociación Nacional de Confiscados y también fue directivo del COSEP, así como de la Unión de Productores Agropecuarios,  cuando fue abiertamente asesinado por varios ex militares del antiguo Ejército Popular Sandinista (EPS),-dirigidos por el ex-Tnte.Cnel Frank Ibarra Silva- y de la Policía Nacional en noviembre de 1992.


El ex-militar Ibarra fue absuelto por una de esas obras del destino que nadie comprende pero que funcionan bien en Nicaragua. Si la ejecución de Sequeira estuvo bien, ¿cuál es el problema?


Habiendo mencionado unos cuantos casos de magnicidios en Nicaragua en los cuales hubo “mano pachona”, y esa mano tiene las huellas dactilares del señor presidente, y con los cuales él no tuvo empacho alguno en conocer, al punto de no impedirle dormir como bendito durante tanto tiempo, realmente no veo cuál sería el problema si el destino le deparara algo similar.


Por aquello de las dudas debo insistir una vez más que no me inclino por la violencia contra nadie, pues quienes la conocemos, la evitamos; pero no le damos la espalda. Menos aún, si se trata de defender al pueblo y sus anhelos. Por lo tanto evitamos esas actitudes antinaturales.


También debo aclarar que no soy ducho en estos asuntos que conciernen con ese estado que denominamos Muerte. Nadie me ha demostrado que es bueno, pero tampoco que es malo. Pero, si tomamos en cuenta la estrecha relación que existe entre el Mandatario y su Excelencia el Cardenal Miguel Obando y Bravo, no podemos dudar que iría muy bien recomendado.


Pero precisamente por la cercanía que don Daniel ha tenido con la muerte (de otros, no la propia… ¡ni lo quiera diosito!). Veo con sorpresa que lo asuste esa posibilidad. En otras palabras, no le simpatiza la idea de que a él lo pinten con la misma tiza.


Pero siendo así, el Sr. Presidente debe comprender que si estas cosas llegan a suceder es por que son gajes del oficio, simplemente, gajes del oficio (o cosas de Dios, como seguramente le diría su amigo Miguel).


http://twitter.com/lucianocuadra

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